lunes, 9 de marzo de 2009
martes, 18 de noviembre de 2008
Innovar es repensar el pasado
El fin de semana fui con mis hijos a Port Aventura, con tres familias más, cada una con dos hijos. No os asustéis, no es un problema de matemáticas. Es la vida misma. El caso es que hablando con una de las mujeres del grupo me comentó que viendo la tele un día por la noche en casa vieron un reportaje sobre un informático que se había quedado en el paro, sin poder pagar su hipoteca ni el colegio de sus dos hijos. Lloraron. Se imaginaban a sí mismos en esa posible situación. El marido de la mujer trabaja en un concesionario de coches. El periódico que daban "gratis" en Port Aventura ese día anunciaba que las previsiones para 2009 de cierre de concesionarios de coches se quedaban cortas y se estimaba un desempleo potencial de ese sector cercano a 25.000 personas.
Me acordé de una imagen que ha dado la vuelta al mundo, la de los empleados ejecutivos de Lehman Brothers saliendo con cajas de cartón de sus despachos, tras el desplome de la entidad y la pérdida de sus trabajos. La clase media del mundo desarrollado se miraba a sí misma en esa foto.
Soy profesora de historia económica y de historia de la empresa. Cuando vi la foto de Lehman Brothers, y cuando oí a mi amiga hablar de sus emociones ante el documental del informático en paro, lo que se me vino no sé si curiosamente a la cabeza fue la lección que suelo dar a mis alumnos sobre el impacto que en el mercado de trabajo causó la primera revolución industrial en Gran Bretaña en la primera mitad del siglo XIX. Las observaciones sobre ese impacto quizá coinciden con las primeras impresiones que tengo sobre lo que está ocurriendo hoy en el mercado laboral del mundo desarrollado:
En Inglaterra, al iniciarse el cambio de paradigma tecnológico se abrió un camino hacia la reducción del factor trabajo en la economía, pero quizá más importante que eso en el largo plazo se abrió un camino de reordenación del capital humano necesario para seguir en la senda de la actividad económica productiva. Cada vez se necesitó menos el conocimiento de los especialistas de la época preindustrial (los artesanos), y cada vez más conocimientos nuevos adaptados a la gestión de las nuevas tecnologías en producción/distribución/management.
Un siglo y medio más tarde, con la globalización de las comunicaciones y los intercambios, y el impacto que eso tiene en permitir que unos grupos minoritarios controlen especulativamente la actividad económica de las empresas donde trabajan las masas asalariadas del planeta, también se está necesitando cada vez menos el conocimiento de los especialistas de la época industrial y comercial. Y cada vez más dominan las personas que controlan los nuevos conocimientos vinculados al uso de las nuevas tecnologías aplicado al control de flujos de bienes y servicios que circulan a nivel mundial. Está en fase de desaparición la inmensa mayoría de ocupaciones que no suponen dominio y control de las nuevas tecnologías, y del networking a nivel mundial. Cuanto más tardemos, todos, en dominar estas tecnologías y cuanto más tardemos en adquirir capacidades para establecer redes de confianza con gente de todo el mundo, más traumática será esta crisis.
Estudiantes, alerta, no hagáis caso de las broncas de los adultos sobre que estáis todo el día conectados. Conectáos. Seguid jugando con los juguetitos del móvil, el messenger. Meteros a dominar youtube, los recursos de google, y el software que circula por la red, participad en comunidades virtuales y aprended sus fallos y pensad cómo se podrían mejorar. Aprended a mejorar y crear software comunicativo. Esa será la base tecnológica de la comunicación y la actividad del futuro. Y en vuestros ratos libres si queréis realmente hacer algo útil meteros en webs con voz e imagen que os enseñen pelis y recursos en inglés, castellano, y chino mandarín. Y conoced las asociaciones que hay en vuestro entorno y en la red que os atraigan, y dominadlas, para a través de ellas poder transportar bienes y servicios. Y no perdáis de vista que vivís en sociedad, y que cuanto más deis más recibiréis. Eso generará vuestro bienestar individual, y el bienestar colectivo.
P.F.
Me acordé de una imagen que ha dado la vuelta al mundo, la de los empleados ejecutivos de Lehman Brothers saliendo con cajas de cartón de sus despachos, tras el desplome de la entidad y la pérdida de sus trabajos. La clase media del mundo desarrollado se miraba a sí misma en esa foto.
Soy profesora de historia económica y de historia de la empresa. Cuando vi la foto de Lehman Brothers, y cuando oí a mi amiga hablar de sus emociones ante el documental del informático en paro, lo que se me vino no sé si curiosamente a la cabeza fue la lección que suelo dar a mis alumnos sobre el impacto que en el mercado de trabajo causó la primera revolución industrial en Gran Bretaña en la primera mitad del siglo XIX. Las observaciones sobre ese impacto quizá coinciden con las primeras impresiones que tengo sobre lo que está ocurriendo hoy en el mercado laboral del mundo desarrollado:
En Inglaterra, al iniciarse el cambio de paradigma tecnológico se abrió un camino hacia la reducción del factor trabajo en la economía, pero quizá más importante que eso en el largo plazo se abrió un camino de reordenación del capital humano necesario para seguir en la senda de la actividad económica productiva. Cada vez se necesitó menos el conocimiento de los especialistas de la época preindustrial (los artesanos), y cada vez más conocimientos nuevos adaptados a la gestión de las nuevas tecnologías en producción/distribución/management.
Un siglo y medio más tarde, con la globalización de las comunicaciones y los intercambios, y el impacto que eso tiene en permitir que unos grupos minoritarios controlen especulativamente la actividad económica de las empresas donde trabajan las masas asalariadas del planeta, también se está necesitando cada vez menos el conocimiento de los especialistas de la época industrial y comercial. Y cada vez más dominan las personas que controlan los nuevos conocimientos vinculados al uso de las nuevas tecnologías aplicado al control de flujos de bienes y servicios que circulan a nivel mundial. Está en fase de desaparición la inmensa mayoría de ocupaciones que no suponen dominio y control de las nuevas tecnologías, y del networking a nivel mundial. Cuanto más tardemos, todos, en dominar estas tecnologías y cuanto más tardemos en adquirir capacidades para establecer redes de confianza con gente de todo el mundo, más traumática será esta crisis.
Estudiantes, alerta, no hagáis caso de las broncas de los adultos sobre que estáis todo el día conectados. Conectáos. Seguid jugando con los juguetitos del móvil, el messenger. Meteros a dominar youtube, los recursos de google, y el software que circula por la red, participad en comunidades virtuales y aprended sus fallos y pensad cómo se podrían mejorar. Aprended a mejorar y crear software comunicativo. Esa será la base tecnológica de la comunicación y la actividad del futuro. Y en vuestros ratos libres si queréis realmente hacer algo útil meteros en webs con voz e imagen que os enseñen pelis y recursos en inglés, castellano, y chino mandarín. Y conoced las asociaciones que hay en vuestro entorno y en la red que os atraigan, y dominadlas, para a través de ellas poder transportar bienes y servicios. Y no perdáis de vista que vivís en sociedad, y que cuanto más deis más recibiréis. Eso generará vuestro bienestar individual, y el bienestar colectivo.
P.F.
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